Todavía siguen dando las elecciones tema para hablar. Más cuando a un grupo de colegiales se les ocurrió que la noche del domingo era el momento perfecto para acercarse a la sede del PSOE en Ferraz y plantarse allí para “pedir explicaciones a Rubalcaba y Zapatero por lo que habían hecho en su gobierno.”
No quiero ni pensar en lo que podía haber pasado si la gente del PSOE se hubiese enfadado. No estaba el horno para bollos. Y les podía haber caído más de una bofetada. La imprudencia fue grande. Menos mal que la policía los separó y les invitó a que se fueran después de identificarlos.
Algunos en el colegio piensan que son unos héroes. No lo veo así por varias razones. En primer lugar, no me parece nada bien hacer leña del árbol caído. Acababan de perder las elecciones y por goleada. No era el mejor momento para ir allá a hablar. Eso de pedir explicaciones habría que haberlo hecho antes y no cuando toda España había ya hablado con sus votos, como se habla en democracia por cierto. Lo valiente habría sido haber ido antes de las elecciones pero no después.
Pero hay más. La universidad es, por definición, lugar de diálogo, de encuentro de ideas, de tolerancia y respeto para los que piensan de otra manera. En la universidad ni la provocación ni la burla deberían tener lugar. Lo que fueron a hacer esos colegiales tuvo mucho más que ver con la burla y la provocación que con el diálogo tranquilo y sereno en el que los opuestos puedan encontrar lugares comunes que les permitan avanzar en el conocimiento de la verdad o, en este caso, en la búsqueda de lo más justo y razonables para el bien común de la sociedad.
Lo que hicieron esos colegiales no condice con el estilo del Colegio. Pero es que tampoco condice con el estilo de cualquier universitario. Es más bien una manifestación de lo contrario: de lo que no debería ser ni hacer un universitario.
Los que piensen que esos colegiales hicieron bien deberían reflexionar un poco si esa es la mejor manera de construir una sociedad mejor. Va a ser mejor para algunos pero no para todos. Se va a construir sobre la exclusión, sobre la marginación, sobre el poder de los fuertes, sobre la venganza que genera más venganza. Va a ser una sociedad en la que los que tengan la mayoría opriman a las minorías y se burlen de ellos. Va a ser una sociedad triste y poco libre.
Espero que los colegiales sepan ir más allá de la anécdota y se den cuenta de lo que está en juego en actitudes como éstas. Nos jugamos el futuro, el futuro de todos. Nos jugamos la democracia, que seguro que tiene muchos fallos pero, hoy por hoy, es el mejor de los sistemas porque posibilita la convivencia con unos niveles de libertad y justicia como nunca hemos tenidos en la historia.