Así estamos ahora en el Colegio. Entre medias. Entre un cuatrimestre y otro. Entre los exámenes, que ya muchos han terminado, y el comienzo de las clases del siguiente cuatrimestre. A punto de recoger los resultados de la primera mitad del año. Aprovechando estos pocos días de descanso, los que los tienen, para hacer algún viaje turístico. A veces usando con el criterio sencillo de irse allá donde se encuentre el billete más barato, que para eso están las compañías aéreas low-cost.
La cuestión está en cuáles van a ser esos resultados. Ciertamente la nota no es el índice absoluto del trabajo realizado. A veces se ha trabajado mucho y el resultado no condice con el esfuerzo realizado. A veces se ha trabajado mucho pero no se ha trabajado bien. El estudio tiene también su técnica y se puede aprender. A veces es que realmente no se ha trabajado lo suficiente. A veces hasta se ha trabajado poco y se ha sacado una buena nota, que la suerte también funciona en ocasiones.
Es verdad que la nota no es un índice absoluto. Pero hay que reconocer que dice bastante y que en muchos de los casos es un reflejo de lo que se ha trabajado y estudiado a lo largo del semestre recién terminado. Y que las buenas notas son generalmente la consecuencia del buen trabajo, del esfuerzo continuado, del compromiso con los estudios.
Dentro de poco vamos a empezar en el Colegio otra ronda de entrevistas de los colegiales con los subdirectores. Será el momento de presentar las notas pero también de hablar con tranquilidad de la marcha del semestre. Es el momento del análisis, de preguntarse y preguntarnos el por qué ha sucedido lo que ha sucedido. No se trata sólo de mirar las calificaciones académicas.
Hay que mirar también la vida colegial, la convivencia, la participación en las actividades. La vida en general y cómo ha ido y como el colegial ha ido creciendo y madurando con lo que la vida le ha puesto por delante en el cuatrimestre pasado. Se trata de ver y asumir la responsabilidad que tiene el colegial en esos resultados. De echar una mirada al siguiente cuatrimestre y ver qué es lo que hay que cambiar y mejorar.
Porque no hay que olvidar que no basta con asumir las responsabilidades. Luego hay que poner los medios para mejorar lo mejorable y para no volver a cometer los mismos errores. Y si todo ha ido bien –como será con seguridad en muchos casos– para acentuar y profundizar en lo positivo. No se trata de quedarse abrumado por el pasado. Lo hecho, hecho está. Hay que mirar al futuro y volver a comenzar. Con ánimo. Con ilusión. No hay nada perdido. Nada que no se pueda vencer con tesón, trabajo y disciplina.