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Hay tiempo para todo

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En los momentos de diálogo con los padres, sobre todo con motivo de las entrevistas con los chicos que solicitan plaza en el Mayor, suelo decir que el secreto para llevar una buena vida en la vida, valga la redundancia, es organizarse bien. Eso se aplica a la vida laboral, a la vida de familia y, también, a la vida en el Colegio del estudiante universitario.

A lo largo de estos años he conocido a chicos que estudiaban mucho. Quiero decir que materialmente dedicaban muchas horas a estudiar. Pero que también tenían tiempo para salir de fiesta. Y también para participar en las actividades colegiales. Y no sólo para participar sino para organizar activamente. ¿De dónde sacaban el tiempo? No es ningún misterio. Simplemente se organizaban sus horas y sus días, evitaban los tiempos muertos. Y encontraban, ¡oh milagro!, tiempo para todo.

También he visto a otros que nunca tenían tiempo para nada. Conocí a uno en concreto al que le cayó en suerte la responsabilidad de llamar a un directivo de un banco para que viniese a dar una conferencia en el Colegio. El tal directivo ya estaba avisado. Al colegial se le dio el teléfono. Tenía que llamar para concretar el día y la hora. No tuvo tiempo. Lamentablemente no tuvo tiempo para hacer esa llamada. Hay que tener en cuenta que recibió el encargo en noviembre y llegamos a junio sin haber tenido tiempo.

O lo que les pasa a algunos que terminan de comer y van a la sala –hay que socializar y estar con los amigos–. Allí se habla, se juega, se va a merendar a la cafetería, se... Y para cuando se dan cuenta son ya las siete y muchas y, claro, ya no vale la pena ir a trabajar un poco. Mejor otra partida de billar y ya nos vamos a cenar juntos los amiguetes. Así se pasan a veces los días.

Un consejo fruto de la experiencia: si algún día tienes que pedir un favor a alguien, pídeselo a uno que sea del primer grupo, a uno de esos que están siempre ocupados. Seguro que encuentran un hueco para hacerte el favor. Los otros, los que no tienen nada que hacer, seguro que te van a dar calabazas. Te dirán que tienen mucho que hacer. ¡Ironías de la vida!

La verdad es que los primeros son gente que aprovecha la vida, que vive a fondo cada minuto. Y que a los segundos la vida se les pasa, se la viven, se les pierde por el camino. El secreto está en organizarse. Sale adelante la carrera pero también la fiesta y las actividades y la novia si la hay. Y hasta se saca tiempo para pensar y reflexionar un poco en lo que se quiere hacer en la vida y con la vida, que no deja de ser un examen importante del que todos nos tendremos que examinar y nadie se podrá examinar por nosotros.

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