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Voluntariado en el Colegio

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Hay un cierto cachondeillo con esto del voluntariado cada vez que sale el tema. Porque desde la dirección decimos que tiene un cierto carácter obligatorio. Y los colegiales responden que cómo va a ser “obligatorio” el “voluntariado”. Me recuerda a aquel que decía que, como su propio nombre indica, la Guardia Civil es un cuerpo militar.

Pero más allá del chiste, todos entienden perfectamente lo que se quiere decir. Desde el Proyecto Educativo se establecen una serie de requisitos en orden a que los colegiales demuestren que van haciendo el itinerario educativo que se propone en el Proyecto. La participación en la vida colegial se valora a través de los créditos colegiales. La dedicación al estudio se mide con los resultados académicos. El cumplimiento del reglamento es también un elemento básico. Etc.

Pues bien otro de los elementos fundamentales de ese itinerario es la invitación a que los colegiales conozcan el otro lado de la “luna”, a que participen en algún tipo de voluntariado social. Me explico. No se trata de que se vayan a la luna. Sino más bien, lo contrario, que bajen a la tierra porque quizá han vivido en la luna, siempre bajo el manto protector de sus familias, que les ha impedido conocer la realidad dolorosa y difícil en que viven muchas personas en nuestro mundo –muchas más hoy cuando la crisis está golpeando duramente en muchos hogares españoles–.

El aterrizaje no siempre es fácil. Ir al comedor de inmigrantes puede ser una experiencia dura. Allí se encuentran con personas que, sencillamente, no tienen lo suficiente para comer y han de acudir a un lugar donde les regalan la comida. Hay que hablar con ellos, hay que darles la mano, hay que escuchar sus historias. Se toma conciencia del contraste enorme que se da en nuestra sociedad, de las diferencias sociales, de la injusticia. Porque esas personas no son malas, ni vagas, ni... La mayoría de ellas simplemente han tenido la mala suerte de perder su trabajo. O, quizá, no tuvieron las mismas oportunidades de salida que están teniendo ahora mismo los colegiales.

Si es verdad que el tiempo que se pasa en la universidad no es sólo para aprender una profesión sino un momento cualificado para que los jóvenes se conviertan en adultos responsables y capaces de participar en el esfuerzo común para hacer de esta sociedad un lugar mejor y más justo para todos, entonces es fundamental conocer esa realidad, la del otro lado, de cerca. Y tomar conciencia de que hay mucho por hacer para que todos tengan los derechos de que ellos gozan ahora.

Por eso, la participación en algún tipo de voluntariado social es “obligatoria” en el Colegio. Porque es un momento esencial para la formación de la persona. Tanto o más que sacar adelante los estudios.

P. Fernando Torres Pérez cmf

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